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Las tradiciones orales en los departamentos de Guatemala

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JALAPA

 

La riqueza de un lugar lo constituyen sus tradiciones, especialmente las que han sido heredadas, que son por lo general, merecedoras de protección y respeto.

Jalapa, en particular, posee, entre otras características, una literatura oral que se nutre con temas de ascendencia maya. Para tales manifestaciones se menciona el trabajo de curanderos, adivinos y brujos.

Estos personajes forman parte de las historias de amor, son responsables del éxito de las cosechas y tienen ingerencia en el destino de los animales del campo, a tal punto de ser considerados como miembros importantes de la sociedad. Pero además de cumplir con estas actividades, también ejercen un papel importante en el sistema de salud, se ve enriquecido con el trabajo de los curanderos, que usan para ello los conocimientos que han acumulado a través de la experiencia.

Además de los personajes, también las artesanías son características de la región: cerámica vidriada, piedras de moler y cestería, que recorren los mercados de la capital y que hablan de la habilidad de sus pobladores. Esta actividad, combinada con la ganadería, la fabricación de productos lácteos, de sombreros y de instrumentos musicales, constituyen algunas de las fuentes de ingreso de los habitantes de Jalapa.

Este departamento es considerado el más misterioso de Guatemala. En su suelo se concentran una serie de tradiciones orales que provienen de múltiples fuentes históricas, étnicas y culturales, desde la época prehispánica, hasta la herencia española más acentuada.

También existen diferencias culturales específicas y únicas, como sefarditas, gitanas, ladinos pardos y grupos étnicos particulares como los Jicaques. Esta herencia amalgamada ha dado como resultado una literatura oral muy heterogénea, única e irrepetible.

En todos sus municipios hay una extensa variedad de tradiciones orales tanto en prosa como en verso. La riqueza de su literatura oral estriba en la originalidad de sus cuentos populares de carácter maravilloso.

En ellos, muchas de sus expresiones literarias figuran como versiones ejemplares en las colecciones mundiales de tradición oral, como las versiones de los cuentos "El aprendiz del brujo", recopilado a don Braulio Orellana en la ciudad de Jalapa, y "El ahijado de la muerte", a don Fermín Ascencio, en San Carlos Alzatate.

En Jalapa abundan cuenteros especializados que narran historias que han sido aprendidas de generación en generación. Por lo general, estas narraciones son largas y se escuchan en los velorios, durante las noches, en las puertas de las viviendas, o se cuentan a los niños en los corredores de las casas, fincas y haciendas.

Destacan en Jalapa los cuentos maravillosos de tipo heroico y mágico, de ancestral herencia europea, y con antiguos rasgos medievales.

En Mataquescuintla, un cuentero extraordinario es don Reginaldo Marín, cuyos cuentos de princesas, lugares encantados y árboles mágicos, están presentes en cada palabra. Sobresale su cuento "El valiente Rocardo y los doce príncipes".

En Monjas, abundan los cuentos de bandidos maravillosos como Pedro Urdemales, de antigua ascendencia europea del siglo XVI, así como bandidos propios del lugar como los de Santiago Orellana, un hombre legendario que robaba a los ricos para darle a los pobres y que se ganó el cielo, se cree que baja a la tierra todos los días para hacer justicia.

En aldeas y caseríos de San Manuel Chaparrón y San Carlos Alzatate, los cuentos que más sobresalen son los míticos y los históricos, en donde aparecen personajes medievales como "Gaifieros", "Durandarte, fiel caballero", "Los trece pares de Francia", "Orlando el furioso" y una variante criolla de "Roldán de Francia", en particular en la aldea Las Flores.

En los municipios de San Luis Jilotepeque y San Pedro Pinula, los cuentos populares más abundantes son los de animales y los míticos, en especial los referentes al origen de los astros, las aves y el mundo. Personajes muy propios de estos cuentos son: tío Conejo y tío Coyote, además de otros de animales propios de la región, como el caballo, el venado, el armadillo y el coche de monte.

También hay que destacar que debido a la presencia indígena en estos municipios, su literatura oral se enriquece con temas de ascendencia maya. Lo más original de Jalapa son las literaturas orales de tipo sefardita y gitana, únicas en el país y probablemente en mesoamérica.

En las montañas de la "cumbre" de Santa María Xalapán, aparecen los cuentos sefarditas, con un claro castellano del siglo XV. Narraciones y anécdotas como "Ramito de olivo", "La serenica que va a lavar al río", "La sirenita del día de San Juan", "El rey moro se paseaba en la torre de la alhama", son temas propios de la literatura morisca y española de finales del siglo XV y de principios del XVI en la Europa de la edad media.

Los ladinos pardos de Monjas tienen una literatura ancestral y extraña, en donde privan los cuentos de negros y moros, cuyos escenarios son los paisajes del desierto y los mares procelosos, sobre todo en Mataquescuintla.

En los pueblos, caseríos y fincas de San Pedro Pinula, las historias de gitanos se refieren a herreros, salteadores de caminos y a curanderos mágicos que sanan con piedras preciosas mágicas como el zafiro, la esmeralda y el cobre.

Así también, surgen cuentos como "La bella Helena, la gitana", cuya sabiduría para bailar la lleva a convertirse en una "bailadora gitana", que aparece todas las noches en los ríos Jalapa y El Durazno.

Leyendas populares

Jalapa destaca por sus leyendas de todo tipo, pero en especial las animistas, de espantos, aparecidos y ánimas en pena. Son abundantes en todo el departamento, pero sobre todo en aldeas y caseríos de Mataquescuintla, Monjas y San Manuel Chaparrón.

En sus leyendas figuran personajes como la Llorona, la Siguanaba, la Tatuana, el Cadejo y, en particular, "Los fuegos mágicos", que en los caminos se les aparecen a los campesinos y que son portadores de riquezas, así como "Las ánimas benditas habladoras", que habitan en los cruces de caminos y cuidan de los viajeros.

Una variante del Sombrerón, aparece en San Pedro Pinula, con el nombre de Sisimit, de ascendencia indígena, que además del gran sombrero, tiene los pies al revés; se alimenta de ceniza y se rumora que "es hijo de la Llorona con el Diablo". En sus manos lleva una insignia de cofradía que se repite en otro personaje igual que lleva en sus manos, luego en otro y así varias veces hasta perderse en el infinito.

Entre las leyendas históricas sobresale la leyenda del Señor de Jalapa, quien heredó todas las tierras del Rey, don Carlos V, junto con la Virgen de la O; ambos patrones de Jalapa.

Cuenta la historia que el soberano no quiso dejarles "esas extensiones de ganado y tierras a hombres que siempre estarían peleando por ellas", y por eso se las heredó a los patronos de Jalapa.

En San Luis Jilotepeque y los pueblos de San Pedro Pinula, en "la cumbre" y en la montaña, aparecen personajes de leyenda como Juan Noj, el cuidador de los animales y de los árboles del pueblo, así como el Hun-Aphú, señor de la Montaña de Jalapa y de la Cumbre, que viven entre la bruma y cuidan que no se le haga daño a los animales, árboles y fuentes de agua.

En estas aldeas aparecen leyendas con temas mayas como las aventuras de Jun Ajpu', un muchacho Jicaque, que baja al infierno a robarle al diablo los libros mágicos de los indios, los cuales les sirven para su sabiduría ancestral y también "para cantar".

Respecto a las leyendas contemporáneas, se cuentan en San Pedro Pinula que en la década de los años cuarenta, Fidel Castro, actual Presidente de la República de Cuba, vivió y trabajó con los campesinos del lugar. Se narran aventuras en donde se presenta como un personaje de leyendas, ligado con las aventuras del cuento popular de bandidos maravillosos. Actualmente se conserva su casa y los lugares donde habitó.

Literatura oral en verso

La originalidad es un aspecto que sobresale. He aquí algunas muestras fragmentarias obtenidas en aldeas, caseríos y cascos de finca de Jalapa.

Coplas populares

"Chulita, piquito de oro,

alas de cristal dorado,

decime, øcómo está tu amor,

si vendido o empeñado?".

(Recogido a don Lucío Echeverría, de San Pedro Pinula).

"Las mujeres de este tiempo

se visten de plástico,

que cuando cogen marido

se estiran más que un plástico".

(Recogido en Mataquescuintla, a don Manuel Pedroza).

Décimas

Fragmento de "décima quebrada", "a lo humano", propia de Jalapa, obtenido en Monjas a doña Victoria Asencio.

"¿Recuerdas niña querida, el tiempo en que me adoraste?
¿Recuerdas que me juraste amarme toda la vida?

Tú no creas que mi partida fue con gusto ni contento, confiaba en el juramento que de tus labios hacías, yo sé bien que me querías, recuerdas niña aquel tiempo".

Romances

Fragmento de un romance propio de Jalapa, recopilado en San Luis Jilotepeque. El mismo, sólo aparece en este departamento y es de herencia española. Fue recogido a doña Bertilia Pérez Medina, en el caserío El Tamarindal.

La Recién Casada

"____Yo soy la recién casada que nadie me gozará, me abandonó mi marido por amar la libertad.

_____Caballero, por fortuna, øNo me ha visto a mi marido?".

Romancillos

Son joyas de la literatura jalapaneca que repiten los niños en sus juegos tradicionales. Fueron antiguos romances medievales europeos, que terminaron en el mundo infantil del juego tradicional por herencia ancestral. Fragmento de romancillo recopilado en Mataquescuintla, con la colaboración de doña María Isabel Dubón:

Estaba el señor don gato

"Estaba el señor don gato

sentado en su silla de oro,

y vio pasar a la gata

con un paso muy sonoro.

El gato por darle un beso

se cayó por el tejado,

diez costillas se rompió

y un brazo descanchinflado".

Esta literatura en verso es genuina de Jalapa y sus municipios. Otras formas literarias que se encuentran son: el corrido que es cantado con acompañamiento de guitarra, y que narra, a la manera del romance, los acontecimientos de la comunidad y lo más original, las canciones sefarditas en donde aún utilizan lenguaje del siglo XV, propios de San Manuel Chaparrón y de varios municipios del departamento.

Música

El ritmo característico es el corrido, canción "larga", con versos octosílabos que se acompañan con guitarra y a veces se hace en tríos o cuartetos. También son importantes "los serenateros", hombres que componen música tradicional a las coplas, a las décimas populares y las cantan "por encargo", en los poblados, aldeas y cascos de fincas como se observa a diario en San Pedro Pinula y Monjas.

En San Pedro Pinula, en la cumbre de Santa María Xalapán y San Luis Jilotepeque, abundan los conjuntos de marimba sencilla, que interpretan sones, denominados "son barreño", "son ladino" y "son de indio", que son variaciones del fandango y del 6 x 8, propio de los ritmos de la marimba.

La "guitarrona", es el instrumento característico de Jalapa. Cuenta con doce cuerdas y se toca en los corredores de las casas para acompañar antiguas canciones de trabajo y "de la noche". Su origen de clara evidencia sefardita medieval del siglo XV, lo demuestra el traste quebrado de la "guitarrona", así como los ritmos característicos del propio fandango, sin alteraciones mayores desde su implantación a principios de la colonia.

La mayoría de las fiestas de la comunidad son amenizadas por la música de marimba orquesta, así como los conjuntos de bandas marciales que acompañan las procesiones de Semana Santa, los actos cívicos y los conciertos en los quioscos de los parques de los pueblos. No obstante, la música que más se escucha es la de los conjuntos de ascendencia mexicana y la tex-mex norteamericana.

Medicina tradicional

Jalapa ha sido relevante desde tiempos de la colonia por los curanderos y las curaciones "milagrosas" de sus brujos. En particular a través de conjuros basados en el uso del cobre y del hierro. Las técnicas utilizadas en la recolección de plantas medicinales, en donde San Pedro Pinula es el centro medular del departamento, recuerdan las maceraciones y procedimientos alquímicos de la edad media europea.

Los compone-huesos de San Luis Jilotepeque, son quienes tienen a su cargo cuidar tanto al ganado como a las personas de la región, y las comadronas de San Carlos Alzatate son las más cotizadas. También destacan "los perfumeros" de flores naturales de San Manuel Chaparrón, de ascendencia árabe, así como las infusiones de agua de cogollos de naranja, de flores de azahar y de limonarios que "sirven para rejuvenecer".

Los curanderos y adivinos de San Luis Jilotepeque y de San Pedro Pinula, mezclan la sabiduría occidental con la maya y proporcionan medicina muy efectiva. Entre las recetas más apetecidas está el temascal.

En San Luis Jilotepeque también abundan los adivinadores de la suerte, para los males de amores y para los "del alma y del cuerpo". Se combinan técnicas adivinatorias hispanas con prehispánicas, a través de los tzités o "frijoles del palo de pito".

Los curanderos utilizan pocos conocimientos médicos académicos, pues su sabiduría es tradicional y ancestral, heredada de sus experiencias vivenciales.

Debido al aislamiento en que se ha vivido en Jalapa, éste ha sido siempre el sistema alternativo de salud, y a sus habitantes les ha funcionado con efectividad.

Religión

Su religión es sincrética, mezcla de creencias indígenas antiguas, con el cristiano que expresan un mundo de lo sagrado, donde lo indígena se unió con lo occidental. Aunque en Jalapa predominan sobre todo las creencias occidentales de directa herencia europea.

En la religiosidad popular, destacan los Brujos de la Cumbre de Xalapán: ellos saben manejar el mundo de lo sagrado y utilizan antiguas creencias mayas, aunque predomina la herencia de tipo árabe-occidental, en donde todo lo relacionado con el hierro, el cobre, el fuego y el agua, son punto de partida para curar cualquier tipo de mal.

Estos brujos "arreglan distintos tipos de males" y proporcionan buenas cosechas, "arreglan" a los animales de los campos, en particular a los hatos de ganado. Son muy activos en mal de amores y arreglo de enemistades. Su influencia es muy vasta en el departamento y son temidos aún en la zona suroriental, incluso en Jalapa y El Salvador.

En San Luis Jilotepeque y en San Pedro Pinula, existen adoratorios en los cerros sagrados, ya que cada uno de ellos están encantados. El señor del encanto cuida de animales, plantas y hombres, y los zahorines de estos pueblos son los que realizan los rituales mágicos.

Las celebraciones más importantes del departamento son: de los santos patrones de los pueblos y las conmemoraciones de Semana Santa y Navidad. Las procesiones de los santos salen de un pueblo a otro para hacerse una "visita de cortesía", y luego caminan por veredas, entre los hatos de ganado y los milperíos para bendecir a los animales y las cosechas.

Estas procesiones se hacen para el día de San Juan (24 de junio), San Isidro Labrador (15 de mayo) con las respectivas imágenes, así como en Navidad y con el Niño Dios. Los "Santos Viajeros", en este recorrido, se "encuentran" generalmente en cruces de caminos o en los ríos del departamento.

Los cantos de velorio y de ánimas son de lo más auténtico y original en Jalapa, en especial en San Manuel Chaparrón, en donde se realiza el velorio de angelito, que es "la fiesta de un niño muerto", a quien no se le debe llorar porque se le "mojan las alas y no puede volar al cielo".

El fervor popular en Jalapa es una síntesis de ancestrales creencias prehispánicas y europeas de diversas raíces, que dan como origen a una de las formas religiosas propias de Guatemala.

 

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